Oh, Dios Padre, Creador de la vida humana, hombre y mujer creaste a tu imagen
y nos insuflaste la vida con tu aliento.
Oh, Dios Hijo, Jesucristo,
eres el camino, la verdad y la vida,
te has encarnado para nuestra salvación.
Oh, Dios Espíritu Santo, Señor y Dador de vida,
que vivificas, unes y mueves a la Iglesia
como actúa el alma en el cuerpo humano.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
sostened a vuestro pueblo que peregrina en nuestra diócesis,
con la intercesión de nuestra Madre María,
en el anuncio esperanzado
y en el testimonio creíble
del Evangelio de la Vida,
para que la vida humana,
querida y redimida por Dios,
sea tenida como sagrada
desde su comienzo hasta su término.
Amén.




