Noelia: la vida que no quiso ser salvada

FUENTE : EL DEBATE

Noelia murió el pasado 26 de marzo de 2026. Con su muerte se ponía fin a casi dos años de lucha en los tribunales, dos años en los que, como letrado de Abogados Cristianos, pude comprobar cómo funcionan los sistemas procesal y sanitario. En ese tiempo me cansé de gritar, a tiempo y a destiempo, una serie de verdades evidentes que todo el mundo desatendió. Al final del camino, me quedo con el agradecimiento de la familia que, emocionada, me dio las gracias por haber podido disfrutar dos años más de la vida de su hija. También con cierta reacción pública ante los acontecimientos finales, desencadenada, sobre todo, al poder ver con sus propios ojos a la paciente y comprobar que, contrariamente al relato de enferma terminal consumida por los dolores que se les había presentado, ante sus ojos tenían a una joven con toda la vida por delante, y más preocupada por su maquillaje que por las terribles consecuencias de la decisión que había tomado.

El 4 de octubre de 2022, como ya había intentado en otras ocasiones, Noelia trató de quitarse la vida precipitándose desde un quinto piso. El impacto no la mató, pero le provocó una fractura vertebral (burst L1) y una lesión medular a nivel L2/L3 que la dejó parapléjica y postrada en una silla de ruedas. En ese momento, el sistema sanitario se movilizó con una eficacia admirable para salvarla. Fue ingresada en el Hospital Joan XXIII y, posteriormente, trasladada al prestigioso Institut Guttmann para someterse a una pauta de neurorrehabilitación intensiva de varios meses. El esfuerzo humano y económico de la sanidad pública fue titánico. Los médicos, fisioterapeutas y enfermeros lograron lo que parecía un milagro: Noelia, que había llegado con el cuerpo roto, aprendió a adaptarse, logró ponerse de pie con ayuda, e incluso pudo volver a caminar utilizando un andador, muletas y férulas. Aprendió a subir escaleras y recuperó una autonomía asombrosa para las actividades de su vida diaria. El sistema la salvó de la muerte que ella misma había buscado y demostró unas capacidades asombrosas para recuperarla; el mismo sistema que después, echando por tierra todo ese trabajo, la mató.

El mismo sistema que gastó incontables recursos en reconstruir su cuerpo, decidió abandonar su mente.