Por los que están tentados por el aborto,
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para que Dios siembre en sus corazones
amor por el tesoro que es la vida
y la fuerza para protegerla.
Roguemos al Señor.
Por todos los médicos,
para que inspirados por su juramento a proteger la vida, reciban la gracia del arrepentimiento,
y sirvan a los demás como verdaderos discípulos
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del Evangelio de la Vida; roguemos al Señor.
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Por todas las enfermeras,
para que inspiradas por la compasión bondadosa de María, la Madre de Dios,
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puedan servir como guardianas de vida en cada momento de su existencia; roguemos al Señor.
Por los que administran hospitales,
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para que con sabiduría y respeto por la vida, conduzcan a los que trabajan con ellos,
a sustentar y proteger toda vida;
roguemos al Señor.
Por los padres que han perdido un niño al aborto
y cuyo corazón está cerrado a la misericordia de Dios, para que conozcan la gracia del arrepentimiento, de la confesión y el abrazo sanador del Padre,
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roguemos al Señor.
Para los padres sobrecogidos por tristeza y remordimiento por la pérdida de su bebé a causa de un aborto,
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para que Jesús el pastor,
tan lleno de misericordia y compasión, sane su corazón desgarrado;
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roguemos al Señor.
Por los que aconsejan a los padres de niños abortados,
para que Dios los recompense por las cruces que cargan,
y les conceda las palabras de sabiduría para conducir las almas perdidas hasta Su seno, roguemos al Señor. Por cada niño abortado del útero de su madre,
para que desde su sitio en el paraíso
interceda por su madre y su padre
para que tengan paz, sanación y el regalo del verdadero arrepentimiento;
roguemos al Señor.
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