Proyecto Raquel

¿Que es?

 

  • Sanación y reconciliación postaborto
    • La finalidad del Proyecto Raquel es ofrecer a las personas implicadas en un aborto provocado una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros y psicólogos y psiquiatras.

Raquel sana, Ángel brindará esperanza

FUENTE: LA VOZ DE CÓRDOBA

La Diócesis pondrá en marcha un proyecto de acompañamiento a mujeres para evitar que aborten, algo que sí hicieron las que atiende también la Iglesia para que superen ese trauma y dolor.

Aunque esté amparado legalmente, el aborto no deja de ser un drama para muchas mujeres que, además de ser contrario a la vida, en muchos casos es la única opción que la sociedad brinda a las embarazadas con problemas de algún tipo para continuar con su gestación y que a menudo se arrepienten de llevarlo a cabo. 

Archidiócesis de Valencia : El obispo auxiliar D. Arturo Ros envió a los miembros de nuestros proyectos.

                        

El pasado viernes 29 de Noviembre se celebró en la Parroquia de Santiago Apóstol  de Valencia el rito de Envío de los integrantes de la Asociación de fieles Spei Mater, en el entorno de una celebración eucarística presidida por Don Arturo Ros Murgadas, Obispo Auxiliar de Valencia. Con él concelebraron el párroco, D. Vicente Carrascosa, y la comunidad de Cooperadores de la Verdad.

            

 

 

 

 

TESTIMONIO DE VIDA ENTRE ALUMNOS DE SECUNDARIA DE UN COLEGIO CATÓLICO

La Dirección de un colegio religioso pidió al equipo de Spei Mater de la archidiócesis de Valencia su colaboración en la Semana por la Vida que estaban organizando para sus alumnos. Éste es un centro educativo de una población grande cercana a Valencia con muchos alumnos pertenecientes a todos los niveles educativos, desde Educación Infantil hasta Bachillerato.

Para nosotros ser llamados a hablar a los alumnos de Educación Secundaria de dicho colegio fue ocasión de una gran alegría. ¿Hay algo más grande que compartir la Verdad con las nuevas generaciones? Compartir el Evangelio de la Vida; que la vida no viene de nosotros, sino de Dios Nuestro Padre. Nos sentíamos con una misión, la de contar la verdad de cuáles son las consecuencias de la decisión de abortar;  no sólo para el bebé cuya vida está comenzando, sino también para la madre y para la familia entera.

La mañana del 30 de junio de 2019 fuimos un pequeño grupo en representación de Spei Mater. Estaba formado por personas que colaboran en los dos proyectos de acompañamiento: el Proyecto Raquel y el Proyecto Ángel.

Se nos invitó a dar a conocer la experiencia real, vivida, de lo que supone el acompañamiento para una mujer que ha abortado (o un hombre que ha participado en un aborto),  y también la de dar apoyo a la madre tentada al aborto con el fin de que ésta permita que la vida de su bebé se abra camino.

Al llegar, y tras un breve cambio de impresiones con el Director, nos retiramos a la capilla para ponernos delante del Santísimo. ¡Nada podemos sin la oración!

Ya estamos en el aula prevista para ello. Es muy alargada, pero tiene la ventaja de que no permite más de tres –como mucho cuatro- filas en profundidad. Por allí pasan los alumnos de 4º de ESO y de 3º de ESO. Los que cierran nuestra visita son chicos y chicas de primero de Bachiller. Los de segundo ya han terminado el curso. Son muchos, más de 90. Todos ellos, en un alborotado fluido, incesante primero e intermitente después, acceden a la sala citada.

Durante la exposición delante de alumnos, profesores y sacerdotes, se abrió la parte testimonial de dos chicas, hoy colaboradoras de Spei Mater, a las que el Señor sanó cuando fueron acompañadas en el Proyecto Raquel. Éstas contaron su experiencia de aborto y las secuelas que esto les produjo durante años. La sensación que flotaba en el aire era de expectación. Se trataba de una experiencia vivida en primera persona, todo el mundo permaneció atento hasta el final.

 

¡Salimos en Mater Mundi!

Pues sí, un gran reportaje y con vídeo incluido que se titula Spei Mater: camino de esperanza y vida en el drama del aborto

La asociación pública de fieles Spei Mater es una iniciativa que proporciona las herramientas de ayuda necesarias para mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad.  Está presente en más de 30 diócesis en España, “siempre con la autorización del Obispo correspondiente” y cuenta con tres proyectos principales: Proyecto Raquel, Proyecto Ángel y Parroquias por la vida. El “Proyecto Ángel” se centra en el acompañamiento a mujeres con un embarazo imprevisto o en dificultad y, según afirman, acogen “a la persona en todas sus dimensiones, material, psicológica y espiritual desde la fe”.  Spei Mater nació del convencimiento de que es necesario dar respuesta a la cultura de la muerte como comunidad católica que somos, desde el Evangelio y como Iglesia. Debido a la gran presencia que tiene en la diócesis y parroquias trabajan en red con otras instituciones eclesiales aprovechando estas sinergias para una mayor colaboración y mejor servicio. Actúan a través de las delegaciones de familia, Cáritas, centros de orientación familiar, asociaciones eclesiales profamilia o congregaciones religiosas.

El “Proyecto Raquel” ayuda a sanar las heridas del aborto con un proyecto en el que ofrecen a las personas implicadas en este drama una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros, psicólogos y psiquiatras. Esta atención supone acompañar a la persona en su integridad en un proceso de sanación y de reconciliación. Otro de los proyectos destacados de Spei Mater es «Proyecto Ángel» que acompañan a las mujeres embarazadas en los momentos de mayor dificultad con un embarazo imprevisto o en dificultad con las alternativas y las ayudas necesarias para afrontar su nueva realidad.

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No soy un producto!

Este testimonio me ha recordado la confidencia de una amiga muy querida, ya fallecida. ¡Cómo afecta el aborto de los hermanos! Ellos también  sufren el síndrome postaborto. No importa qué religión tengan.
Cuando tenía 16 años tuve una conversación con mi madre que me cambió para siempre. Mi madre y mi padre nunca se casaron, se separaron cuando yo tenía 9 meses y nunca conocí a mi padre hasta que tuve 28 años. Mi madre silenciaba todo lo que se refería a su relación con mi padre. Nunca supe nada de la misma hasta una tarde cuando tenía 16 años en que mi madre decidió darme detalles de su noviazgo con mi padre.
Durante la conversación mi madre se mostraba muy triste y me dijo que conoció a mi padre cuando ella tenía 19 años y mi padre tenía 21 años. Él estudiaba en la universidad y mi madre vivía con mi abuela. Durante su noviazgo, mi madre me dijo que resultó embarazada; supuse que se refería a mí. Entre llantos me dijo que no se refería a mí; mis padres habían engendrado otro hijo antes que yo. Para ser más específica mi madre me dijo que era una niña y que yo tenía una hermana mayor. Mi pregunta natural fue que pasó con ella y mi madre me manifestó que ella y mi padre no se sentían preparados para tener una hija. Mi padre, aunque lo amo, cobardemente consiguió dinero y le sugirió a mi madre que se hiciera un aborto. Mi madre por temor o por amor, fue a una clínica clandestina a practicarse un aborto.
Cuando mi madre abortó, no salió un producto de ella, salió una niña. Hay grupos en la actualidad que no quieren llamarlos bebés o fetos, los llaman «productos»; ¡Que mentira más grande!, mi madre vio los brazos, piernas y cuerpo de mi hermana mientras era mutilada para «terminar» con el embarazo. No era un producto, era una vida, era mi hermana. No terminaron con un embarazo, asesinaron a mi hermana. El aborto no es una solución: es la salida más primitiva y horrenda que se pueda hacer. Asesinar a alguien nunca solucionará tus problemas. El día que mi madre abortó me privaron de mi hermana, de mi familia, de mis futuros sobrinos o sobrinas. Me privaron de amar y de ser amado por una hermana. En la actualidad las personas que favorecen el aborto dicen que quieren emancipar a las mujeres, que quieren liberarlas, ¡qué absurdo!

Una de cada 4 personas con síndrome postaborto es varón

ReL Ha publicado estos días una nota. ¡No olvidéis a quienes han abortado! Necesitan ayuda para superarlo.
 
La decisión del Papa de extender a todos los sacerdotes la facultad que les había concedido, con ocasión del Jubileo de la Misericordia, de levantar la excomunión por el aborto, hasta entonces reservada al obispo del lugar, fue acogida con ilusión por las personas que trabajan en el Proyecto Raquel en España. Llevan a cabo una tarea de ayuda a  mujeres que han abortado y hombres que lo han impulsado o consentido y padecen el síndrome postaborto, y dicha facilidad es un instrumento decisivo en el proceso de sanación.
 
El síndrome postaborto son las secuelas psicológicas que mujeres y hombres sufren después de haber abortado, es un dolor que en ocasiones los acompaña toda una vida. Entre los síntomas destacan la ansiedad, las pesadillas, el estrés post-traumático y la depresión acompañada de un sentimiento de culpa que se agudiza en la fecha en la que el bebé hubiera nacido.
En conversación con Blanca Ruiz Antón para ACI Prensa, la presidenta de Spei Mater y Proyecto Raquel en EspañaMaría José Mansilla, dijo que además de agradecer el anuncio del Santo Padre, es necesario “acompañar a estas personas, darles luz y acogida. Esto es un reto tanto para los sacerdotes como para los laicos”.
Según Mansilla, lo que hace su organización es “una ayuda psicológica y espiritual, porque se trata de un problema que afecta a toda la persona” y que se divide en diez sesiones que se realizan en unos tres meses aproximadamente, pero “todo depende de las necesidades de cada una de las personas que participan”. En ese itinerario hay tres figuras fundamentales: el consejero, el sacerdote y el profesional de la salud mental, que en ocasiones puede obviarse.
“Se sigue una metodología de acompañamiento y no de terapia para que, como dice San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae, ‘se comprenda lo que ha sucedido y asuma la verdad de las cosas’”.
En ese sentido, Mansilla manifestó que, si bien es muy importante “el perdón y la reconciliación sacramental, muchas personas no son capaces de asimilarlo y por eso necesitan un proceso para también perdonarse a sí mismas”.

 

Es necesario “vivir el duelo por la pérdida del bebé, despedirse de él. En el proyecto se les hace un pequeño funeral en el que los padres y las madres se despiden del pequeño no físicamente sino con la oración”, sostuvo.
Pero no sólo las mujeres acuden al Proyecto Mater, sino que “una de cada cuatro personas afectadas por el síndrome postaborto es un hombre”. Ellos lo sufren de manera parecida a las mujeres, pero con algunas diferencias, “en muchos casos no se sienten con derecho a estar tristes y sufrir la pérdida de ese hijo”.
“El plan está adaptado en algunos puntos ya que ellos no han pasado por la experiencia física, y también depende del papel que tuvieron en ese aborto: si se negaron, si dejaron a la mujer sola o si lo supieron años después”, aseguró la presidenta.
“Los casos que más me llaman la atención son las personas que abortaron hace muchos años y que llevan como 40 años con ese dolor en su corazón y que llegan buscando acabar con un sufrimiento que les ha acompañado toda una vida”.
“A veces, después del acompañamiento dejan una medicación que tomaban desde años. Ahí se ve la mano de Dios, al igual que cuando acuden chicas muy jóvenes de apenas 15 años que tienen un dolor en el corazón que les hace pensar que nada tiene sentido”, expresó Mansilla.
“Tras esta ayuda vuelven a nacer. También hay quienes cambian su vida por completo y llegan a decir, que a pesar de que parece increíble, de algo tan horrible, puede salir algo bueno, porque conoces la misericordia y eso cambia la vida”.
El Proyecto Raquel comenzó en 2010 y actualmente se encuentra en unas 33 diócesis españolas. Si bien la institución no lleva una estadística “podemos atender a unas trescientas mujeres al año entre todas las diócesis, pero sería lo mismo si atendiéramos tan solo a una”, aseguró Mansilla.
Este proyecto de ayuda a mujeres y hombres afectados por este síndrome nació en Estados Unidos pero se ha extendido a distintos países en el mundo

 

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Los efectos psicológicos de realizar abortos

Un artículo un poco largo, pero creo que merece la pena leerlo ante tanta negación del síndrome postraumático. Léelo con calma. Los enlaces del original están al final de la entrada. Un resumen de esto lo encontré en Aciprensa y decidí encontrarlo para leerlo entero. Espero os sirva.

 Las pesadillas de elección

por Rachel M. MacNair
"Tengo sueños fetos, todos lo hacemos aquí: sueños de abortos uno después del otro; de cubos de sangre salpicados en las paredes; árboles llenos de fetos que se arrastran ", informó Sallie Tisdale de su tiempo como enfermera en una instalación de aborto. Escribiendo en la revista Harper , contó de soñar que dos hombres la agarraron y la arrastraron lejos. 1
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Jade

Es de hace casi dos años pero la rescato de Aciprensa, ante la dudas de ciertos sectores que niegan la existencia del síndrome post aborto
Una joven madre soltera británica se suicidó casi un mes después de someterse a un aborto, “perseguida” por la decisión que tomó, según informa la prensa local.

Jade Rees. Foto de Facebook

Jade Rees, de 21 años, tenía un hijo de dos años, producto de una relación anterior. Comenzó un nuevo noviazgo a comienzos de 2015 y quedó embarazada.

Sin embargo, su novio terminó la relación y ella, sola y sumida en la depresión, se sometió a un aborto en octubre del año pasado.

Alrededor de tres semanas después, el 3 de noviembre, la joven se suicidó ahorcándose en su habitación. En su teléfono celular sonaba la canción “Small bump” (“pequeño bulto”) de Ed Sheeran, que cuenta un caso de un aborto espontáneo, hijo de unos amigos del compositor. En la canción de Sheeran se oyen frases como “porque eras solo un pequeño bulto durante cuatro meses, luego arrancado de la vida. Quizás te necesitaban allá arriba pero nosotros aún no sabemos por qué”.

Según el diario británico The Daily Mail, tras el aborto Jade quedó “molesta y angustiada”. En una carta dirigida a sus padres y a su pequeño hijo, Jade explicó el sufrimiento que afrontaba tras someterse al aborto.

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