FUENTE : LA GACETA
El Papa León XIV ha lanzado un llamamiento a los políticos católicos de todo el mundo instándolos a que sus decisiones y actuaciones se ajusten de manera coherente a la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad y la inviolabilidad de la vida humana. En su intervención, el Pontífice ha advertido que no se puede separar la fe personal de la vida pública, denunciando la contradicción de quienes se declaran «personalmente provida» pero apoyan leyes favorables al aborto.
«No existe una doble identidad entre el creyente y el representante público. No hay, por un lado, un político y, por otro, un cristiano. Hay una sola persona que, ante Dios y su conciencia, asume su misión de manera íntegra», ha recalcado.
El mensaje ha sido especialmente enfático al recordar que la doctrina social de la Iglesia tiene fundamentos universales en la ley natural, reconocibles incluso para quienes no profesan la fe. Por ello, el Papa ha animado a los católicos que ejercen responsabilidades legislativas a no tener miedo de defender esas convicciones en la vida pública, subrayando que son principios orientados al bien común, a la justicia social y a la construcción de sociedades pacíficas y reconciliadas.
Dirigiéndose a los presentes, el Pontífice ha resumido su consejo en una exhortación directa: «Uníos cada vez más a Jesús, vivid en Él y dad testimonio de su presencia». Según ha explicado, en sociedades occidentales donde Cristo y la Iglesia son ignorados o ridiculizados, únicamente la comunión con Jesús crucificado otorga la valentía necesaria para afrontar la incomprensión o la persecución.
La llamada de León XIV se centra en cuestiones como el aborto, la eutanasia y el trato a los más frágiles. Ha invitado a los políticos católicos a ser firmes defensores de los no nacidos, los ancianos y las personas con discapacidad, recordando que todos ellos llevan el rostro de Cristo. Este énfasis no supone una novedad en su trayectoria: cuando todavía era cardenal Robert Francis Prevost, ya había manifestado su rechazo al aborto y predicado sobre la obligación de proteger la vida en todas sus etapas.
En una homilía pronunciada en 2025 en la diócesis suburbicaria de Albano, ha declarado: «La misericordia de Dios nos impulsa a proteger cada vida, en especial aquellas que suelen ser olvidadas: el niño por nacer, los ancianos al final de sus días, las personas con discapacidad. Todos ellos merecen nuestro cuidado porque en cada uno brilla el rostro de Cristo».
Este nuevo discurso, que insiste en alejarse de las «voces de la muerte» para abrazar una auténtica cultura de la vida, llega en un momento en que múltiples países mantienen debates encendidos sobre la legalización del aborto o la eutanasia. Para los movimientos provida, sus palabras representan un respaldo claro y un desafío frontal a las políticas que relativizan el valor de la vida.




