Los grupos internacionales pro-aborto se apresuraron a aprovechar la pandemia de COVID-19 para pedir más fondos y menos restricciones al aborto basadas en reclamos no verificables, informa C-Fam.
No me parece casualidad que esta tremenda crisis que estamos viviendo haya coincidido con la Jornada por la Vida y con la aprobación en España de la ley de la Eutanasia que nos han introducido a marchas forzadas nada más empezar esta legislatura, marcada por un innegable sesgo ideológico y dictatorial.
Hay un refrán que me gusta mucho y que dice “Si quieres hacer a Dios reír, cuéntale tus planes”. Parece ser que existe en otros idiomas porque me sorprendió oírselo a Abby Johnson, directora de una clínica abortista y actual activista provida después de que Dios le abriera los ojos a la maldad del aborto y se encontrará a si misma rezando a la puerta de la clínica de Planned Parenthood que ella misma había dirigido.
Hay algunas palabras que están muy de moda y se convierten en mantras que todo el mundo dice y que en realidad no se sabe muy bien que significan y que llevan detrás.
Una de ellas es “acompañar” y otra es la “escucha activa” y esto lo proponemos como solución a todo. Más adelante hablaré de acompañamiento pero hoy vamos con la escucha activa: sus virtudes pero también sus nefastas consecuencias en ocasiones.
El P. Jesús Chavarría, Consiliario y director espiritual de la Asociación, presentó el juego didáctico: La odisea de la vida. El cual, ya había sido probado por algunos voluntarios y del que cabe destacar su sencillez y practicidad para presentar tanto a niños, como adultos la cultura y la defensa de la vida humana.