Blog de Galsuinda

¿Cómo afrontar la tragedia del aborto y el profundo dolor que genera?

Acaba de publicar Blanca Ruiz en ACI un hermoso artículo que reproduzco:

 La decisión del Papa Francisco de extender a todos los sacerdotes la posibilidad de perdonar el pecado del aborto es una noticia que han acogido con ilusión desde el Proyecto Raquel, que ayuda cada año a más de 300 mujeres y hombres en toda España a superar el síndrome postaborto, un dolor que en ocasiones acompaña a las personas toda una vida.

El síndrome postaborto son las secuelas psicológicas que mujeres y hombres sufren después de haber abortado. Entre los síntomas destacan la ansiedad, las pesadillas, el estrés post-traumático y la depresión acompañada de un sentimiento de culpa que se agudiza en la fecha en la que el bebé hubiera nacido.

La Presidenta de Spei Mater Proyecto Raquel en España, María José Mansilla, cuenta a ACI Prensa que además de agradecer el anuncio del Santo Padre, es necesario “acompañar a estas personas, darles luz y acogida. Esto es un reto tanto para los sacerdotes como para los laicos”.

Según explica Mansilla a ACI Prensa, lo que hace su organización es “una ayuda psicológica y espiritual, porque se trata de un problema que afecta a toda la persona” y que se divide en 10 sesiones que se realizan en unos 3 meses aproximadamente, pero “todo depende de las necesidades de cada una de las personas que participan”.

En ese itinerario hay tres figuras fundamentales: el consejero, el sacerdote y el profesional de la salud mental, que en ocasiones puede obviarse.

Se sigue una metodología de acompañamiento y no de terapia para que, como dice San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae, ‘se comprenda lo que ha sucedido y asuma la verdad de las cosas’”.

En ese sentido, Mansilla señala a ACI Prensa que, si bien es muy importante “el perdón y la reconciliación sacramental,  muchas personas no son capaces de asimilarlo y por eso necesitan un proceso para también perdonarse a sí mismas”.

De hecho, la presidenta de Spei Mater Proyecto Raquel, asegura que es necesario “vivir el duelo por la pérdida del bebé, despedirse de él. En el proyecto se les hace un pequeño funeral en el que los padres y las madres se despiden del pequeño no físicamente sino con la oración”.

Pero no sólo acuden mujeres al Proyecto Raquel, sino que “uno de cada cuatro personas afectadas por el síndrome postaborto es un hombre”, asegura Mansilla. Ellos lo sufren de manera parecida a las mujeres, pero con algunas diferencias, “en muchos casos no se sienten con derecho a estar tristes y sufrir la pérdida de ese hijo”.

“El plan en el Proyecto Raquel para ellos está adaptado en algunos puntos, ya que ellos no han pasado por la experiencia física, y también depende del papel que tuvieron en ese aborto: si se negaron, si dejaron a la mujer sola o si lo supieron años después”, asegura la presidenta.

“Los casos que más me llaman la atención son las personas que abortaron hace muchos años, y que llevan como 40 años con ese dolor en su corazón y que llegan buscando acabar con un sufrimiento que les ha acompañado toda una vida”.

“A veces, después del acompañamiento dejan una medicación que tomaban desde años. Ahí se ve la mano de Dios, al igual que cuando acuden chicas muy jóvenes de apenas 15 años que tienen un dolor en el corazón que les hace pensar que nada tiene sentido”.

Tras esta ayuda vuelven a nacer. También hay quienes cambian su vida por completo y llegan a decir, que a pesar de que parece increíble, de algo tan horrible, puede salir algo bueno, porque conoces la misericordia y eso cambia la vida”.

El Proyecto Raquel comenzó en el año 2010 y actualmente se encuentran en unas 33 diócesis españolas. Según precisa a pesar de que no llevan unas estadísticas “podemos atender a unas 300 mujeres al año entre todas las diócesis, pero sería lo mismo si atendiéramos tan solo a una”.

Este proyecto de ayuda a mujeres y hombres afectados por este síndrome nació en Estados Unidos pero se ha extendido a muchos países en el mundo.

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Ante la carta apostólica Misericordia et Misera

Ante la carta apostólica “Misericordia et misera” donde se extiende la facultad de los sacerdotes de absolver del pecado del aborto, y la multitud de comentarios que se han generado al respecto, desde Spei Mater - Proyecto Raquel, respuesta de la Iglesia al sufrimiento del aborto provocado, queremos comentar algunos aspectos:

a. Es una buena noticia en cuanto a que facilita que las personas arrepentidas y rotas puedan acercarse a Quien es la fuente de toda Misericordia y Perdón. Sin embargo, la Iglesia ya ha venido acogiendo con misericordia a las personas que han sufrido un aborto provocado, sin duda, el Proyecto Raquel, que busca no sólo la reconciliación sino también la sanación es prueba de ello. Eso sí, el requisito sigue siendo el mismo un corazón arrepentido

b. En ningún caso debe entenderse como una “normalización” del aborto o como suavizar la gravedad del mismo y de su destrucción: el aborto es siempre muy grave y quitarle importancia no hace bien a la persona que está sufriendo sus consecuencias, antes bien supone minimizar su dolor y su pérdida.

c. Tampoco el Papa está hablando específicamente de las mujeres, porque el aborto no es un tema de “mujeres” es un tema de personas, de familias y de la sociedad en su conjunto, y el arrepentimiento y la reconciliación debe de ser para todos los involucrados en el mismo.

d. Es un reto a la comunidad cristiana, tanto a sacerdotes como a laicos: al sacerdote se le pide que guie, apoye y alivie en un camino de reconciliación especial. A los fieles se nos pide también acogerlos en nuestras comunidades para ayudarles a transformar su vida.

e. No podemos leer este párrafo aislado de la carta apostólica y de su definición de misericordia como “acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida”
Desde Spei Mater- Proyecto Raquel ofrecemos acompañamiento en ese camino de reconciliación especial que nos menciona el Papa a las personas que han sufrido un aborto provocado y queremos igualmente ayudar a la formación de laicos y sacerdotes para que puedan apoyar, consolar y ser el verdadero “rostro de la misericordia” que tanto necesita el mundo.

 María José Mansilla

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Amada Rosa Pérez

Mientras me envían las fotos del curso de de capacitación de Proyecto Raquel en Logroño traigo unos minutos de la peli «Tierra de María», que no pueden dejar de ver completa.

Amada Rosa Pérez entró a un gimnasio a los 18 años y alguien le preguntó: ¿Te gustaría ser modelo? Pensó "Dinero, fiestas, fama, éxito, viajes... ¡quiero!"
En poco tiempo, cuatro premios de belleza la convirtieron en top model y actriz. Una progresión meteórica que se vio amenazada por varios embarazos... de solución "fácil".

Su testimonio de sanación post aborto lo cuenta en «Tierra de María» documental de J. M. Cotelo. Aquí unos momentos de la película: https://www.youtube.com/watch?v=8g4ZKAvfqjg 

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Granada y Valencia acogen nuevos proyectos de Spei Mater

valencia proeyecto angel septiembreEl interés de la Iglesia española por implicarse de forma integral en la defensa de la vida continúa creciendo, y son cada vez más las diócesis que abren sus puertas a proyectos encaminados a ello. Prueba de ello es la experiencia de la asociación pública de fieles Spei Mater, que ya trabaja en 36 diócesis. «No hay mes en que no vayamos a alguna», afirma María José Mansilla, su presidenta.

Uno de los últimos lugares donde han aterrizado es Granada. El lunes su arzobispo, monseñor Javier Martínez, celebró la Misa de envío de 33 voluntarios de Proyecto Raquel, el programa de Spei Mater para atender a personas que sufren por haber vivido un aborto provocado. Monseñor Martínez explica en una carta que el objetivo de Proyecto Raquel es «acompañar a estas personas heridas, que con mucha frecuencia caminan solas con ese peso, para indicarles y facilitarles caminos de sanación y de reconciliación consigo mismas, con el hijo perdido, y con Dios».

Proyecto Raquel es la iniciativa de Spei Mater que mejor acogida tiene entre las diócesis, y la que está presente en un mayor número de ellas. En las próximas semanas, comenzará en Logroño, Guadalajara y Pamplona la formación de voluntarios, y en un mes o dos tendrá lugar su envío y la presentación oficial del proyecto.

El siguiente paso para que Spei Mater se consolide en las diócesis –explica Mansilla– es que el obispo diocesano autorice a la asociación pública de fieles a trabajar en su territorio. Esto es así ya en Alcalá de Henares, Cádiz y Ceuta, Lugo, Santiago de Compostela, Murcia, Valencia y –la última en incorporarse– Granada.

A partir de ese momento, Spei Mater puede poner en marcha sus otros proyectos. Es el caso de Valencia, donde ya funcionaba Proyecto Raquel, y este fin de semana ha comenzado la formación para Proyecto Ángel. Durante las jornadas Atención y acompañamiento a la mujer en un embarazo imprevisto, sacerdotes y laicos se han formado para acompañar a madres ante un embarazo en dificultad.

Encuentro nacional en octubre

La próxima convocatoria de Spei Mater es la celebración, del 28 al 30 de octubre en Alcalá de Henares, de su primer encuentro nacional. «Participarán las diócesis en las que tenemos proyectos, para compartir experiencias, iniciativas e ideas», explica la presidenta. Los voluntarios de las diócesis también podrán intercambiar consejos con los responsables de Grávida, un proyecto similar que funciona en Argentina. Además, «hemos invitado a todos los obispos y delegados de Familia y Vida de España».

Otra apuesta de la asociación es «dar formación específica a sacerdotes. Independientemente de que vayan a participar de manera activa en los proyectos o no, en su ministerio todos se encuentran con estas situaciones, y tienen que dar una respuesta. Ya hemos empezado a hacerlo en Alcalá, Granada, Tarragona, Albacete y Valladolid».

La archidiócesis de Granada forma a 33 personas para asesorar a mujeres que han abortado

La Archidiócesis de Granada ha puesto en marcha en la provincia el Proyecto Raquel que llevará a 33 personas, que han sido formadas durante el curso 2015-2016, a distintos municipios de la provincia para asesorar a mujeres que han abortado y tratar de “sanar esa herida que tienen interior”.

Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press el consiliario de la delegación diocesana de Pastoral Familiar de Granada, Antonio Luis Martín, que ha incidido en que este proceso de acompañamiento en la restauración de una herida interior no pasará por un trabajo psicológico ni de amistad sino que estará enfocado a la “capacidad para encajar ese hecho que aconteció en su vida” invitando a mujeres que han abortado a “recorrer la realidad”, pero “con una posibilidad nueva” basada en la fe cristiana.
Ofrecemos lo que tenemos, pero no vamos a buscar a nadie, ha añadido el sacerdote indicando que el Proyecto Raquel tendrá a disposición de las mujeres que hayan abortado un número de teléfono 618 532 998, un correo electrónico, e información en las parroquias de la provincia.

El Proyecto Raquel ayuda a mujeres que han abortado en 26 diócesis españolas

Para su formación en diez bloques siguieron, cada uno conforme a su personalidad, las líneas maestras dadas por la presidenta de la asociación SpeiMater, María José Mansilla, y su director espiritual, el padre Jesús Chavarría, impulsores de este “proyecto de ayuda y compañía a mujeres” que ya está en marcha en 26 diócesis españolas, entre ellas Valencia y Alcalá de Henares, además de algunas andaluzas como Sevilla, Málaga, Córdoba o Jaén.

En Granada lo llevarán adelante personas de distintas profesiones y comprometidas en sus parroquias en la provincia, ha explicado Antonio Luis Martín. La mujer atendida puede requerir el acompañamiento de un psicólogo, ha añadido el consiliario subrayando en que no entramos en qué razones o condiciones rodearon a las mujeres que han abortado.

El Proyecto Raquel es, según las palabras del arzobispo Francisco Javier Martínez en una carta sobre su puesta en marcha en Granada, una iniciativa eclesial católica, que nace y se desarrolla en Estados Unidos, y que ahora acogemos en la diócesis tratando de responder al drama que sufre de diversas formas la mujer, en las secuelas que se conocen como síndrome post-aborto.

Tanto en el aborto mismo como en esas secuelas inciden con frecuencia razones económicas, de inestabilidad laboral, y de falta de una comunidad de apoyo en su entorno, ha señalado Martínez en referencia a familiares o profesionales de la salud que también pueden encontrar asesoramiento en Proyecto Raquel.

Son, según el arzobispo de Granada, personas que con mucha frecuencia caminan solas con ese peso, para indicarles y facilitarles caminos de sanación y de reconciliación consigo mismas desde la comprensión y la misericordia.

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Spei Mater inicia el proyecto Ángel en Valencia

El 23 y 24 de septiembre formarán los grupos que atiendan a las mujeres embarazadas
Spei Mater ya está dando sus primeros pasos en la diócesis de Valencia. Esta asociación de fieles está dedicada a sanar las heridas psicológicas y espirituales que el aborto deja en la mujer y promueve la defensa de la vida desde el seno de la Iglesia. Para realizar esta labor cuenta con tres proyectos: Raquel, Ángel y Effetá-Parroquias por la vida.

Proyecto Ángel
El proyecto Ángel tendrá su punto de partida los próximos 23 y 24 de septiembre a través de las jornadas ‘Atención y acompañamiento a la mujer con un embarazo imprevisto’, que se celebran en la Casa Cuna Santa Isabel. En este proyecto se atiende a mujeres con un embarazo problemático por cualquier motivo, tanto económicos o de enfermedad. En red con otras instituciones de la Iglesia  se ofrece atención integral, y se acompaña en el embarazo, también desde la fe.
Estas jornadas están destinadas tanto a sacerdotes como laicos que quieran integrarse en el equipo del proyecto Ángel de la diocesis, así como profesional que necesiten formación en este ámbito o sacerdotes que se encuentren personas en esta situación. En ellas entre otros contenidos se presentarán las tres figuras de este proyecto: el rescatador, el facilitador y el ángel. En las jornadas participará María José Mansilla, presidenta de Spei Mater, que ya estuvo en Valencia en la presentación de la iniciativa.

Proyecto Raquel
El proyecto ‘Raquel’ tiene como objetivo “la sanación de las heridas presentes en las personas que en algún momento participaron en un aborto”, tal y como cuenta Roger Viché, representante de Spei Mater en la diócesis de Valencia. Para ello un consejero o consejera, en función de si es hombre o mujer, “acompaña a la persona necesitada de ayuda a través de un itinerario humano y espiritual en que se l leva a recibir y vivir el perdón y sanación que Jesucristo ofrece”. En la diócesis ya hay un grupo de personas que están realizando esta tarea y de hecho han estado presente en dos casos. Estos voluntarios se formarán a lo largo de todo el año para realizar de la mejor forma esta tarea.

Parroquias por la vida
El último proyecto de Spei Mater, Effetá-Parroquias por la vida, también ya está dando sus primeros pasos. A través de él se busca crear grupos en las parroquias que “difundan el Evangelio de la vida en la parroquia y en la sociedad”, así como que se realicen oraciones por la vida. En la diócesis de Valencia ya hay siete parroquias que se han unido a este proyecto.

Una de ellas es la parroquia San Josemaría Escrivá de Balaguer, que además de celebrar una misa mensual por la vida, de octubre a julio organiza un curso presencial de capacitación para la defensa de la vida Spei Mater que consta de diez módulos formativos.

Oraciones por la vida
-Parroquia Sagrado Corazón de Jesús (plaza de Patraix 21, Valencia): Primer lunes del mes rosario y misa por la vida. A las 19.30 h. También el último jueves de mes oración de Taizé por la vida a las 20 h.
–Reina de la Paz-Arca de María (Guillem de Castro 169, Valencia): Segundo viernes del mes rosario, misa y adoración por la vida. De 19.30 a 22 h.

–San Raimundo de Peñafort (calle Albacete 33, Valencia): Tercer jueves del mes rosario, misa y adoración por la vida. De 19 a 21 h.

–Nuestra Sra. del Buen Consejo (calle Lebón 19, Valencia): Tercer viernes del mes rosario y misa a las 19 h.

–San Lorenzo mártir (calle Albocàsser 14, Valencia): Último viernes del mes exposición del Santísimo, rosario y misa de 19.15 a 20.30 h.

–Ntra. Sra. de la Asunción de Benimaclet (calle Ntra. Sra. Asunción 2, Valencia): Último viernes de cada mes rosario y misa a las 19 h.

–San Josemaría Escrivá (calle San Clemente 14, Valencia): Cuarto domingo al mes misa con bendición de gestantes y rosario dirigido por niños. A las 12 h.

–Convento de Santa Clara (avda. Pérez Galdós 119): Día 25 de cada mes misa a las 8.30 h. Exposición del Santísimo, rosario, vísperas y adoración eucarística de 18.15 a 20 h.

Más información: C. Diocesana de Familia: 963 155 895
oracionporlavidavalencia--hotmail.es

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Proyecto Raquel en La Rioja

PROYECTO RAQUEL EN LA RIOJA

Un aborto destruye dos vidas. Queremos ayudarte a recuperar una: la tuya

Valvanera patrona de la Rioja y CamerosComo un signo de misericordia, dentro del Año Jubilar dedicado a la Misericordia de Dios, se va a instaurar en nuestra Diócesis el 'Proyecto Raquel’, una iniciativa de la Iglesia para ayudar las mujeres que sufren el Síndrome Post Aborto. A pesar de ser un hecho cada vez más aceptado en la cultura dominante, esto no elimina las consecuencias físicas, psicológicas y espirituales de un aborto provocado para la mujer (y a veces también para las otras personas que han participado directa o indirectamente en la decisión o en la eliminación de niño no nacido). El mismo hecho de que se denomine legalmente “interrupción voluntaria del embarazo" demuestra que la mentira empieza en el lenguaje: se interrumpe algo que se supone que se puede reemprender, pero la vida que se siega con el aborto se pierde para siempre. Lo que quiere la Iglesia es ayudar a recuperar por lo menos la vida de la mujer, porque “el Evangelio de la Vida es también el Evangelio de la Misericordia".

El ‘Proyecto Raquel' es una iniciativa que nació en Estados Unidos en 1975. Dos años después de que el aborto fuera declarado legal en el país, por iniciativa de tos obispos estadounidenses que quisieron proponer un camino de sanación a las mujeres que hubiesen abortado. Luego lo hizo propio toda la Iglesia y en España ha empezado hace unos años y ya está extendida por varias Diócesis. En cada una de ellas 'Proyecto Raquel' es una red diocesana de personas preparadas y con una fuerte espiritualidad, que les haga capaces de acompañar en el dolor y al mismo tiempo de proponer el camino del perdón: es necesario que se apoyen y ayuden entre ellas, porque nadie puede soportar fácilmente y solo el peso del mal.

El Proyecto prevé tres figuras: el consejero, el sacerdote y, solo si hay complicaciones que lo hagan necesario, el psicólogo o el psiquiatra.

Como paso previo para instaurar en nuestra Diócesis este servicio se ha organizado un cursillo de preparación de voluntarios y sacerdotes que tendrá lugar los días 7 y 8 de octubre en las Oficinas Diocesanas. Pueden participar los que deseen informarse de una manera completa sobre el ‘Proyecto Raquel" y de los participantes en este cursillo saldrán los voluntarios y sacerdotes que formarán el equipo que nos permita ofrecer este servicio a las personas que lo puedan demandar en nuestra Diócesis.

Los interesados pueden ponerse en contacto con su parroquia o directamente con el Secretariado de Familia y Vida por email: familia@iglesiaenlarioja.org o llamando por teléfono al 669239691

Oficinas diocesanas: C/Obispo Fidel García, 1, 26004 Logroño, La Rioja https://goo.gl/maps/QxBFsq8zxBH2

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Aborté a mi hijo y, con él, toda mi vida

Salí de mi hogar paterno a la universidad, con la idea de que una persona independiente, es aquella que solo se compromete consigo misma, antes que con cualquier cosa. Era mi visión de la mejor forma de conquistar al mundo. Una visión de independencia a ultranza, un valor al que se debían subordinar el resto de los demás valores.

Paradójicamente construía mi vida a base de renuncias y compromisos. Así, renuncie a muchas carreras para estudiar ingeniería, con tal compromiso, que por mi dedicación, pronto tuve acceso al éxito profesional. Igual renuncie en su momento, a un cómodo trabajo en una empresa, por otro más exigente pero mejor pagado; renunciaba muchas veces a dormir ocho horas cuando el logro de una meta lo imponía. Renunciaba y me comprometía cuando las circunstancias coincidían con mi filosofía de conveniencia.

En otros campos en donde no encontraba este sentido de conveniencia: elegía, pero sin comprometerme. Hacerlo así, era para mí era el culmen de la madurez de quien siempre tiene el control de su vida. Eso pensaba.

Esta actitud terminaría costando una vida humana… la de mi hijo.

Mi historia puede lamentablemente no tener nada de original, pero contiene todo el drama de la vida de tres personas, aunque una de ellas no llegara a ver la luz.

Una de esas historias de un hombre y una mujer que coinciden en una “libre relación” sin más compromiso que la simple convivencia para pasarla bien. Ambos coincidíamos en el concepto ideologizante de que independencia es igual a libertad, y libertad igual a la ausencia de compromiso. Los dos vivíamos con un yo exacerbado, individualista, que por supuesto excluía la noción del amor humano como posibilidad de verdadero encuentro personal.

Por descuido, concebimos un hijo. Como distaba de ser deseado, nos referimos a él solo como “el producto de nuestra relación” sin pensar ni remotamente en ponerle nombre y apellidos, pues apareció como una agresión a nuestros respectivos proyectos de vida; un atentado a nuestros interesas vitales. “Algo” no “alguien” que había entonces que reprimir y por ello apelamos a la cultura mediática de términos como: “el derecho sobre mi cuerpo”, “no se trata aun de una persona” “modernidad y libertad”. Conceptos que metimos en nuestras entrañas después de haber vaciado de su verdadero significado a las palabras: persona y justicia. Al hacerlo, lo que realmente hicimos fue vaciar nuestras propias vidas, esterilizándolas, para luego sufrir estúpida y neciamente el resto de nuestra existencia.

El supuesto ejercicio de nuestra “madura libertad” en realidad ocultaba el temor a un compromiso que nos complicara la vida, un temor que nos convirtió en asesinos. Dimos la espalda a la verdad de que el verdadero sentido de la libertad es elegir, y que el elegir establece un compromiso de amor; más que nada tratándose de un hijo, de una nueva vida.

Pensábamos mal y actuamos de la misma manera.

Lo redujimos así a una cuestión por la que habríamos de pasar, por lo que consideramos una mala noche en una mala posada, nada más falso. Actuamos con una pseudo fortaleza que pronto se derrumbó, pues bien sabíamos que ambos éramos cómplices en una maldad por la que nos habíamos animado mutuamente a llegar a la puerta de la clínica con un embarazo ya de semanas, en donde nos cubrieron de tristes eufemismos para comprar nuestras conciencias.

Nos convertimos en cómplices de médicos y enfermeras en un: “aquí no ha pasado nada”.

Pero si había pasado.

Al principio pudimos anestesiar nuestras conciencias hablando del asunto como si nada, fingiendo que lo pasado no nos atañía ni afectaba, pero pronto el sentimiento de culpa se manifestó en ambos con irritabilidad, nerviosismo, desasosiego. Era evidente que mi novia sufría más que yo una perdida en la más profunda intimidad de sus ser personal, y empezó a desesperarse.

Le propuse matrimonio, no por amor, sino en un absurdo intento por resarcirla emocionalmente. Y nos casamos por lo civil.

Teníamos recursos,  así que planeamos unas largas vacaciones en busca de una magia que nos permitiera desechar lo que considerábamos aun un duelo pasajero; una culpa sin fundamento y una situación anecdótica por la que no creíamos necesitar reestructurar nuestro ser espiritual. Pero entramos en un callejón sin salida.

Había sido más fácil sacar a nuestro hijo del vientre de su madre que sacarlo de nuestras mentes y corazones, el tiempo se encargó de hacérnoslo ver. El mal uso de nuestra libertad nos hizo sus reos, pues constantemente nos encontrábamos como anclados en el pasado, sin interés por el futuro y sin ilusión por amar y ser amados; por lo tanto, sin ilusión por otro hijo ante un duelo no resuelto.

Nos obsesionamos por imaginar a nuestro hijo en la edad y características que tendría, de haber nacido; de cómo serían sus facciones, su carácter, su sonrisa, su forma de decirnos que nos quería; y desviábamos nuestra vista cuando en algún lugar público aparecía un niño en el que creíamos ver características semejantes. Con un cada vez más fuerte sentimiento de culpa pensábamos recurrentemente en: cómo no se nos ocurrió esto o aquello, para no haber tomado esa decisión.

Finalmente terminamos culpándonos el uno al otro y nuestra relación no pudo seguir adelante. Han pasado algunos años, no tengo su dirección, desconozco su paradero.

Espero en Dios que  ella aproveche este año jubilar, para que al igual que yo, consciente del pecado se acerque a la reconciliación. Que encuentre quien la anime como lo han hecho conmigo. Pienso que la herida aun cicatrizada nunca nos dejara de doler, pero lo más importante es la posibilidad de reconstruir cada uno nuestro ser, y escapar de ese oscuro callejón sin salida. De volver a la fe.

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Capacitación Proyecto Ángel en Valencia

Un proyecto de la iglesia para defender la vida
Valencia 23-24 de septiembre de 2016
A quien va dirigido:
A las personas que quieran participar en esta gran tarea de la Iglesia, acercando a la Misericordia de Dios a todos los que se ven influidos por un embarazo imprevisto.

  • Sacerdotes y laicos que quieren formar parte del equipo de Proyecto Ángel en la diócesis.
  • Laicos que por su actividad profesional o apostólica necesitan formación para afrontar con criterio este tipo de situación.
  • Sacerdotes que en el ejercicio de su ministerio encuentran personas vinculadas en su entorno con embarazos imprevistos.

Equipo de Formación dirigido por María José Mansilla, Presidenta de Spei Mater.
www.speimater.com
oracionporlavidavalencia@hotmail.es
Comisiónde Familia y Defensa de la Vida
(Arzobispado de Valencia).
Teléfono: 963155895

Lugar:
Siervas de la Pasión. Casa Cuna Santa Isabel.
C/Casa Misericordia, 8
46014 Valencia (España)
Fecha: 23-24 de septiembre de 2016
Precio capacitación: 35 €
Forma de pago: Ingreso en cuenta: Asociación Spei Mater:
ES 43 0075 0615 5706 0024 3517
Indicar "Capacitación Ángel-Valencia"
Comida día 24 (voluntaria) (Se informará lugar y precio).
Enviar inscripción, con justificante de pago, antes del 19 de septiembre de 2016 a:
oracionporlavidavalencia@hotmail.es

Se puede participar en la Capacitación del Proyecto Ángel:

  1. 1. Inscribiéndose como asistente o realizando un donativo como fila cero.
  2. 2. Rezando por el Proyecto Ángel con la siguiente intención:“Que la capacitación del Proyecto Ángel en Valencia (23-24 de septiembre de 2016) sea exitosa y fructífera para mayor gloria de Dios”.
  3. 3. Difundiéndolo entre los amigos y conocidos por Internet, redes sociales, teléfono...

Marie habla: «A los veinte años, yo aborté»

 Era muy joven cuando tuvo aquel embarazo no deseado y entonces, escogió abortar. Unos años después todo parecía ir bien en su vida, hasta que decidió quedarse embarazada. Era el comienzo de una historia asombrosa.

MarieMarie nació y se desarrolló en una Francia laicista… nadie hablaba de religión en su hogar de París, llegando a ser un tema “tabú e incluso ridículo”, cuenta ella misma en un artículo de revista  L’1visible (Nr.71, junio 2016). Sus padres no pensaron siquiera en bautizar a su hermano ni a ella, y parece entonces lógico lo que Marie testimonia. “Durante los primeros veinte años de mi vida, no solía preguntarme sobre la existencia de Dios. Las iglesias me interesaban desde un punto de vista arquitectónico, nada más. Podría decirse que Dios era para mí casi una mala palabra en la boca”...

Tenía veinte años, una vida sexual según su cuerpo lo pidiese y sin desearlo quedó embarazada. No sintió angustia cuando decidió abortar a su hijo. “A los 20 años yo aborté, por comodidad… los estudios, la inmadurez de mi familia, el deseo de disfrutar mi juventud”.

Marie recuerda haberse convencido a sí misma que si era madre con 20 años, para sus padres habría sido como caer al suelo desde las nubes. Tampoco en la Clínica los ‘profesionales’ le aconsejaron alguna otra alternativa que no fuere el aborto… “Lo único que me dijeron fue: «Ya tendrás tiempo después para tener uno de nuevo»”. Muy bien, muy bien, hagámoslo, fue mi respuesta dice Marie… y así dictó la sentencia final para su hijo. 
Una enfermedad que se rebela… y revela

Los cinco años siguientes Marie los vivió incluso con alegría, recuerda, sin sentir culpa ni dolor por su decisión. Lo había enterrado cuidadosamente en lo profundo de su conciencia. Lo descubriría con el tiempo, cuando tras casarse decidió con su esposo tener un hijo. Se sentía emocionalmente “incómoda” Marie las primeras semanas, hasta que tras dos meses y medio de embarazo padeció un aborto espontáneo. “Mi cuerpo trataba de decirme algo, pero yo no era capaz de comprender. Unos meses después volví a quedarme embarazada, pero ocurrió lo mismo, un nuevo aborto involuntario”.

Luego de este nuevo término inesperado Marie comenzó a sufrir períodos de insomnio y en los breves lapsos en que podía conciliar el sueño tenía pesadillas con fuertes sensaciones de culpa y miedos inexplicables. “Finalmente logré entender la fuente de mi malestar: No podía soportar el aborto que yo me hice. ¡Esta es una carga muy pesada de llevar para una mujer joven que quiere convertirse en una madre!”

Comprendió que debía enfrentar lo que vivía y comenzó a participar del programa de acompañamiento para madres en luto de Agapa, una asociación que ofrece este servicio. “Durante un año, necesité un hombro para ayudarme a curar esa herida. Al final del curso, fui mejorando... Pero me faltaba algo esencial que no lograba encontrar”.

Amada por toda la eternidad
 
El año 2012 fallecía el abuelo del esposo de Marie. Tuvieron que ir a la Iglesia y estando allí,  en medio de esa celebración que en un comienzo creyó que sería solo algo social, sus ojos se posaron sobre un Cristo en la cruz. Lo que entonces ocurrió hizo caer en apenas un tenue soplido los arquetipos del laicismo que habían ahogado la vida de Marie. “Me sentí atraída, sentí su cálida acogida. Yo me dije en ese instante: «Aquí, puede estar aquello que estaba buscando...» Dos días después empecé mi catecumenado”.

Los dos años siguientes Marie comenzó a leer y estudiar regularmente la Sagrada Escritura, a disfrutar en misa, compartiendo con su catequista y otros catecúmenos de distintas edades, algo que le sorprendía, que como ella habían pedido ser preparados para el bautismo. Pero principalmente agradecida de las oraciones de su esposo católico que era el más feliz con su conversión.

“Fui bautizada en la Pascua de 2014, a la edad de 28 años. ¡Por fin había encontrado lo que necesitaba para curar mi aborto: el perdón de Dios! Miré este perdón y lo recibí. Le presenté mi carga, me sentí liberada por primera vez en muchos años. Perdonarse a uno misma sigue siendo lo más difícil. Mientras tanto, mi marido comenzó un viaje hacia la confirmación. Juntos nos confirmamos en Pentecostés que siguió a mi bautismo. A pesar de que mi fe no es como una línea recta, nunca podría volver atrás… ¡Es demasiado bueno saberse amada por toda la eternidad!”

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